Casi todo el mundo puede volar. Los requisitos reales para un paseo en globo son que puedas estar de pie durante aproximadamente una hora, subir y bajar de una cesta que llega hasta el pecho y dar tu peso real al hacer la reserva. Más allá de eso, las normas tienen menos que ver con la forma física que con la física y con la seguridad en el aterrizaje, y conviene conocerlas antes de pagar un anticipo, ya que son precisamente las preguntas que te hará el operador.
¿Por qué los operadores te preguntan tu peso?
Puede parecer un poco intrusivo al hacer la reserva, pero el dato se introduce directamente en la planificación del vuelo. La sustentación de un globo viene determinada por el tamaño de su envoltura y la temperatura del aire de la mañana, por lo que el piloto suma el peso de los pasajeros, el combustible y la cesta para decidir si la aeronave puede volar y durante cuánto tiempo. Tu peso también determina dónde te sitúas: los pasajeros se distribuyen por los distintos compartimentos de la cesta para que la carga se mantenga equilibrada durante el vuelo y el aterrizaje.
Los límites individuales varían según la compañía, pero lo habitual es que oscilen entre 100 y 125 kg (220 y 275 lb), y algunas aerolíneas piden a los pasajeros que superen un umbral determinado que reserven un segundo asiento. Redondear a la baja no beneficia a nadie. La fiabilidad del cálculo depende exclusivamente de la exactitud de los datos que se utilicen.
Los niños: la edad y su punto de vista
La mayoría de las empresas fijan la edad mínima entre los 5 y los 7 años, con un segundo requisito igual de importante: el niño debe ser lo suficientemente alto como para ver por encima del aro acolchado, aproximadamente 1,2 metros (4 pies). Las paredes de la cesta llegan hasta el pecho de un adulto, por lo que un niño más bajito se pasa todo el vuelo mirando fijamente el mimbre, y ningún piloto permitirá que nadie se suba al borde para ver mejor. Si a esto le sumamos el requisito de permanecer de pie —una hora entera sin asiento—, la edad mínima recomendable se eleva. Los bebés y los niños pequeños se quedan en tierra en todas partes. Si tus hijos cumplen ambos requisitos, un paseo en globo es una de las mejores formas de pasar una mañana en familia; toda la secuencia se desarrolla en tu primer vuelo, minuto a minuto.
Cestas para estar de pie, trepar y de fácil acceso
Una cesta estándar no tiene puerta ni asientos. Se sube a ella agarrándose a los salientes del mimbre, se permanece de pie durante todo el vuelo y, al final, se sale de nuevo, a veces sobre terrenos agrícolas irregulares. Los aterrizajes suelen ser suaves, pero a veces pueden ser lo suficientemente bruscos como para tener que doblar las rodillas y agarrarse bien; el aterrizaje explica el porqué.
Nada de esto tiene por qué impedir que sigas adelante con el plan si te cuesta estar de pie o subir escaleras. Algunas empresas operan con cestas que tienen puertas y otras cuentan con asientos especialmente diseñados para pasajeros con movilidad reducida. Las plazas para estos vuelos se agotan pronto y, por lo general, hay que reservar por teléfono en lugar de a través de un formulario en línea, así que pregunta directamente y sé específico sobre lo que necesitas.
El embarazo, las alturas y las náuseas
El embarazo es un «no» rotundo en los vuelos en globo. Las empresas rechazan a las pasajeras embarazadas en cualquier etapa del embarazo, ya que incluso un aterrizaje bien ejecutado puede producirse con un golpe. Por extraño que parezca, el miedo a las alturas no suele suponer ningún problema. El vértigo suele requerir una conexión visible con el suelo —un saliente, una torre, un suelo de cristal— y un globo no ofrece nada de eso, por lo que las personas que evitan los balcones suelen sentirse completamente a gusto en una cesta. El mareo por movimiento es prácticamente inexistente por la misma razón: el globo se mueve con el viento, por lo que no hay balanceo ni vibraciones, y el horizonte permanece nivelado. Para cualquier caso específico —una operación reciente, articulaciones frágiles, una afección cardíaca—, lo más acertado es llamar rápidamente al operador y, en caso de duda, a tu médico. Las buenas empresas se ocupan de estas cuestiones a diario; en la guía «Cómo elegir un operador seguro» se indica qué preguntas hay que hacer.
¿Autorizado para despegar?
Siguiente pregunta: el precio. Cuánto cuesta un viaje por todo el mundo y adónde va a parar realmente el dinero.
Requisitos de admisión: respuestas rápidas
¿Hay algún límite de edad máxima para los vuelos en globo?
No. A los tripulantes les importa la capacidad física, no los cumpleaños: estar de pie durante aproximadamente una hora, trepar por el borde sin ayuda, prepararse para el aterrizaje. Hay pasajeros de entre ochenta y noventa años que vuelan con regularidad.
He superado el límite de peso. ¿Se ha cancelado el vuelo?
No necesariamente. Las políticas varían: algunos operadores solo quieren cifras precisas para el cálculo de la carga, otros limitan los pesos individuales y unos pocos ofrecen la opción de un segundo asiento. Llama antes de reservar; los pilotos prefieren con mucho ajustar el plan antes que darte una sorpresa en el aeródromo.
¿Pueden las personas en silla de ruedas hacer un vuelo en globo?
Sí, si se elige la empresa adecuada. Hay operadores especializados que ofrecen cabinas con puertas y asientos fijos, y algunos permiten que el pasajero suba directamente desde la silla de ruedas. La disponibilidad es limitada, así que reserva con bastante antelación y describe tus necesidades con precisión.
¿Me marearé en un globo?
Casi nadie lo hace. El globo se desplaza con el viento, por lo que no hay balanceo, ni oleaje ni vibraciones del motor, y el horizonte permanece nivelado en todo momento. Incluso los viajeros a los que les cuesta viajar en barco suelen encontrar que el vuelo en globo es totalmente tranquilo.