Hot Air Balloon
Wide view over countryside photographed from the basket of a hot air balloon in flight

Propinas, fotos y después del vuelo

Costumbres relacionadas con las propinas según el país, cómo hacer fotos fantásticas sin perder el vuelo y qué ocurre tras el aterrizaje.

Foto: Lenny K Photography via Wikimedia Commons (free license)

Cada vez que volvemos a casa después de un vuelo en globo, surgen tres preguntas: ¿deberíamos haber dejado propina?, ¿hemos conseguido la foto? y ¿qué pasa ahora? Respuestas breves: dejar propina es opcional en todas partes y es habitual en algunos sitios; las mejores fotos se hacen antes del amanecer y a la altura de los ojos; y la mañana termina con un certificado, a veces un desayuno, y el viaje de vuelta, que forma parte de la experiencia. A continuación, las respuestas más detalladas.

Las propinas, región por región

No hay una norma general, solo costumbres locales. Lo que viene a continuación es una recomendación, no una obligación, y la propina siempre es opcional. La tripulación recuerda con igual cariño tanto el entusiasmo como la ayuda a la hora de entregar el sobre.

  • Estados Unidos: Lo habitual es dejar una propina de entre el 10 y el 20 por ciento del precio del billete, al igual que en otras actividades guiadas. Entrégasela al piloto o al jefe de tripulación.
  • En la mayor parte de Europa: no se espera. Redondear al alza, o dar unos pocos euros por pasajero tras un vuelo que te haya encantado, se agradece y nunca se da por sentado.
  • Turquía, Egipto, Kenia y destinos similares: es habitual y se agradece dar una pequeña propina en efectivo, de unos pocos dólares o euros por pasajero.

Dés que des, dáslo una sola vez. Las propinas se reparten entre el piloto y la tripulación de apoyo, que se encargaron del trabajo pesado mientras tú disfrutabas de las vistas. Los vuelos en globo suponen mucho trabajo por pasajero, lo que constituye una parte importante del coste de un vuelo en globo.

Shadow of a hot air balloon cast on fields below, seen from the basket

Tres tiros que merece la pena planificar

Primera regla: cualquier cosa que sostengas por encima del borde necesita una correa o un cordón, porque un móvil que se resbale a gran altura acabará en el jardín de alguien y se quedará allí. Una vez que lo tengas todo bien sujeto, repasa las tres posturas clásicas del vuelo en globo:

  • El resplandor de la inflación. Antes del amanecer, las llamas del quemador iluminan la envoltura desde dentro, como si fuera un farolillo de papel. Haz una foto con un gran angular, desde abajo.
  • Globos a la altura de los ojos. Esa fotografía única que solo otro globo puede ofrecerte. Espera a que el cielo a tu alrededor se llene.
  • Tu propia sombra. En los tramos más bajos, la silueta del globo se desliza por los campos que hay debajo. Fíjate en cómo cruza un río o un seto para hacerte una idea de su tamaño.
Hot air balloons flying over the rock valleys of Cappadocia at sunrise

Entonces guarda la cámara

Diez minutos, como mínimo. Apagad los móviles, mirad hacia arriba. Un globo es la aeronave más silenciosa en la que jamás viajaréis: entre una combustión y otra no hay motor ni ráfagas de viento, porque os movéis con el aire. Se oye a los perros ladrar a una milla de altura, y tu propia conversación, y nada más. Los pasajeros que graban toda la hora descubren al llegar a casa que las imágenes muestran unas bonitas vistas, pero no captan la esencia del momento.

El silencio es de lo que la gente sigue hablando durante el desayuno. Dale su espacio. El momento del amanecer está hecho para la tranquilidad, pero también te regala una luz que ninguna tarde puede igualar.

Tras el aterrizaje

Una vez recogido el globo, comienza el ritual: el brindis, el certificado del primer vuelo y, en algunas regiones, un desayuno caliente al volver a la base. A continuación, el vehículo de seguimiento lleva a todo el mundo al punto de encuentro, lo que suele suponer un trayecto de entre 30 y 60 minutos en coche, dependiendo de hasta dónde te haya llevado el viento. Tenlo en cuenta a la hora de planificar el resto del día. En un vuelo al amanecer, rara vez se vuelve al coche antes de media mañana, y a nadie le ha importado nunca.

Un globo nunca es suficiente

Una vez que hayas volado, el siguiente paso lógico es disfrutar de un cielo festivo con un centenar de globos al mismo tiempo. Aquí tienes los eventos que merecen la pena visitar.

Preguntas sobre las propinas y las fotos

¿Cuánto debo dejar de propina después de un paseo en globo aerostático en EE. UU.?

Lo habitual es dejar entre el 10 y el 20 por ciento del precio del billete como propina por un buen servicio, al igual que en otras experiencias guiadas al aire libre. Entrégasela al piloto o al jefe de tripulación en el momento del brindis; se pone en común y se reparte entre el equipo de apoyo. Lo más fácil es pagarla en efectivo.

¿Se da propina a los pilotos de globos en Europa?

Por lo general, no. En la mayor parte de Europa no se espera que se deje propina y nadie te lo insinuará; redondear la cuenta o dejar unos cuantos euros para el personal es un gesto amable, más que una obligación. En Turquía, Egipto o Kenia, en cambio, dejar una modesta propina en efectivo es algo habitual.

¿Está incluido el traslado de vuelta al punto de partida?

Sí. El equipo de apoyo lleva el vehículo hasta el campo de aterrizaje, y el trayecto de vuelta, que suele durar entre 30 y 60 minutos, está incluido en el precio. Además, sirve como colofón social de la mañana, con certificados e historias incluidas.

¿Venden las compañías aéreas fotos del vuelo?

Muchos lo hacen. Las tripulaciones suelen fotografiar el inflado y el vuelo desde tierra, y algunas ofrecen paquetes digitales después. Pregunta al hacer la reserva en lugar de darlo por hecho. En cualquier caso, lleva tu propio móvil colgado de un cordón: los mejores ángulos son los tuyos, desde dentro de la cesta.